Lo bueno de viajar con gente que pertenece al lugar visitado, en este caso mi amiga Dani, mujer de un gusto exquisito y un canto a la vida por definición propia, es que puedes disfrutar de la cotidianeidad, que me encanta, me alimento de ella.
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Es el caso de mi viaje a Argentina y más concretamente las navidades que pasé en Concepción gracias a la amabilidad de la familia Raffo que me abrió las puertas de su palacio para compartir conmigo esos días festivos.
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Dani
Paseamos por la ciudad (sí Dani, había puesto "pueblo" hasta que recordé tu "es una ciudad, no un pueblo" con ojos abiertos y expresión de "no me seas mala onda gallega loca") con Flopi y su coche que funciona a gas.
Lo de que el coche funcionase a gas me pareció de lo más exótico.
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Agus
Hicimos visitas varias, fuimos a ver a Sole y Ceci, acompañamos a Agus a su entrenamiento de natación... y todo con el mate a cuestas, que no falte, y no faltó, nunca.
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El compañero de vida de Flopi, Diego, nos invitó el día 24 a pasar la tarde en el río previo paseo en lancha.
La mamá de Dani, Olga, estaba realmente preocupada por lo blanco de mi piel y la exposicón al sol así que insistió mucho en que llevásemos una sombrilla. Flopi comentó "Sí, yo también soy blanquita", y yo pensaba para mis adentros que no sabía lo que se decía, que lo suyo era un tostado exquisito y lo mío una blancura total. Al llegar al río bajamos de la lancha y en plena ubicación de cosas y personas me quité el vestido, Diego me miró y me dijo " Ah no, vos debajo de la sombrilla todo el rato".
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Diego, Mateo y Flopi

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