Ana Domínguez Domínguez, mi prima.
Antes mis tíos y mis primas vivían en el barrio. Éramos vecinas y nos veíamos bastante a menudo. Mis tíos tenían un video club en un local del barrio que comunicaba por una ventanita con el salón de su casa. A mi eso de la ventanita me parecía todo un invento. Cuando Ana era muy pequeñita era una bolita china super graciosa, y a mi hermana y a mi nos encantaba soplarle en la cara porque cerraba los ojillos muy rápido. Si hoy se me ocurriese hacerlo no me cabe la menor duda que me llevaría un buen bofetón que me mandaría al otro lado.
Ana ahora vive en San Martín de Valdeiglesias, y la veo mucho menos de lo que me gustaría, pero las veces que nos vemos tengo que reconocer que hablamos como cotorras y nos morimos de la risa. Ha sido de las personas con las que he tenido más contacto cuando estuve en El Salvador.
Tiene un caracter fuerte y un sentido del humor maravilloso.

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